Para Latif Yahia vivir en Bagdad entre los años 80 y 90, justo cuando se desató la Guerra del Golfo tras la invasión de Irak a Kuwait, no era el peor de los escenarios, sino ser testigo, desde primera fila, de la maldad encarnada en un hombre psicótico: el hijo de Sadam Hussein.
No por nada el título de la película lo califica como el demonio, pues cuando un hombre piensa que tiene derecho a vulnerar la vida de otros, abusar de mujeres y matar a cuanta persona disiente con él, no hay epíteto que lo defina más adecuadamente.
Basada la historia real de Yahia, quien escribió un libro con sus recuerdos, narra cómo la vida de un joven ordinario cambia cuando Uday Hussein lo elige para que se convierta en su doble y se haga pasar por él cuando su vida corra peligro.
Yahia no tiene otra opción, si se niega su familia pagaría las consecuencias. Entonces deja de ser él, muere en vida y se adentra en una existencia llena de opulencia, sí, pero también de violencia, tortura, displicencia y excesos (sexo, drogas, asesinatos).
Con “El Doble del Diablo” (“The Devil’s Double”, 2011), Lee Tamahori nos conduce de un porrazo, al igual que a su protagonista, al día a día de Hussein, su obsesión con las mujeres y caprichos sanguinarios.
En medio de la situación en que Latif se encuentra cualquier movimiento en falso podría causarle muerte, alternativa que bien podría convertirse en su única escapatoria.
Desde fuera, como espectadores, vemos cómo de una toma a otra Dominic Cooper se convierte en Uday o Latif al modificar su lenguaje corporal y voz con una escalofriante naturalidad.
Él es quien lleva el peso de la bien ambientada cinta, que nos traslada en el tiempo a Oriente Medio cuando Irak era gobernada por el férreo y dictatorial Hussein, a quien ya avanzada la cinta lo vemos ser capaz incluso de castrar a su propio hijo.
Con tal palo y tal astilla como personajes, el filme es violento de principio a fin, contiene escenas de tortura, abusos sexuales y asesinatos. En pantalla se suceden imágenes de destripados, suicidios y vejaciones infrahumanas, lo que ciertamente podría perturbar a parte del auditorio.
“El Doble del Diablo” probablemente se quede corta en comparación a la forma en que los hechos ocurrieron en verdad, pero nos permite ver que el régimen de Hussein no conocía límites con tal de burlar al mundo y salir bien librado con un chasquido de dedos.
Mediante una constante combinación de realidad y ficción, en la que incluso hay imágenes de archivo, la película tiene un arranque interesante, pero los excesos provocan que recaiga en la reiteración y pierda ritmo.
Sin embargo, no llega a desplomarse como todo lo que Hussein padre e hijo tocaron.
Twitter: @mabsalinas
Calificación
Mensaje Ante una situación límite, de vida o muerte, hay que actuar de la forma más ética que se pueda.
Dirección Tamahori consigue un filme fuerte, inquietante y realista.
Actuaciones Cooper es un camaleón al pasar de protagonista a antagonista en un abrir y cerrar de ojos.
Guión Está bien armado, pero las reiteraciones desgastan la historia.
Fotografía La ambientación del Irak de Hussein es apropiada, lo que hace que la imagen luzca aún más.
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